La matemática es la metería escolar que se ha enseñado
durante un lapso más prolongado en la historia de la humanidad. Desde la
constitución de los primeros planes de estudio para la escuela media, la matemática
ha ocupado un lugar preponderante en ellos. Y porque siempre ha estado allí,
parece trivial preguntarse: ¡para que enseñamos matemática?
Sin embargo, la respuesta a esta
pregunta nos permitirá elaborar nuestra propuesta de objetivos y planificar, en
consecuencia, nuestra actividad docente.
Muchos tienen una respuesta que consideran obvia pero que elude la cuestión de fondo.
Responden: “para que nuestros alumnos sepan matemática”. Pero… ¿qué es saber matemática?
Si recogemos la respuesta a esta nueva pregunta, es muy probable que nos
asombre la diversidad de interpretaciones a las que da lugar esta expresión.
Sin embargo, es indispensable que lleguemos a una unificación básica de
criterios.
Enseñamos
matemática para que el alumno:
1)
Desarrolle
y perfeccione sus capacidades potenciales relacionadas con las operaciones
mentales ligadas a las actividades matemáticas-.
2)
Conozca,
comprenda y utilice las ideas directrices de la matemática de su época, aprecie su valor instrumental en
cuanto ayuda al conocimiento de la realidad por sus aportes a las ciencias
fácticas, y sea capaz de adaptarse a las condiciones de la sociedad actual, la
cual exige la posición de conocimientos matemáticas, no solo por parte del
técnico o del hombre de ciencia sino también por parte del hombre común.
3)
Advierta
la relación de la matemática con los demás objetivos del mundo de la cultura.
4)
Reconozca
que la matemática es obra de espíritus creativos, y que el mismo puede obtener
placer intelectual si adopta actitudes creativas o recreativas ante los
problemas que plantea esta ciencia.
5)
Se
autoafirme mediante el conocimiento de sus potencialidades y de sus
limitaciones respecto de las operaciones mentales propias de la matemática.
6)
Reconozca
los valores estéticos propios de la actividad matemática.
7)
Este
dispuestos a revisar cualquier de sus creencias (coraje intelectual), a
cambiarla cuando exista una razón para ello (honestidad intelectual) y a no
modificar frívolamente una creencia sin que haya buena razón (sabia contención)
¿Cómo
debemos planificar nuestras acciones?¿Elegir nuestros objetivos?
Como
primer paso para establecer un plan de acción se deben definir los objetivos.
Es
indispensable que, como profesores, sepamos adonde queremos ir. Una vez que
hayamos definido nuestra meta, podremos elegir el camino.
Camino
y meta pues, conforman una estructura: proceso de aprendizaje y producto de
aprendizaje.
En
la enseñanza, ambos aspectos son de relevante significación, ya que el valor
educativo del aprendizaje de la matemática reside no solo en el logro de
ciertos resultados, sino también en el modo de alcanzarlos.
La
elección de un proceso y un producto del aprendizaje exigen la fijación de
objetivos parciales y terminales. El enunciado de los objetivos nos permite
responder a nuestra pregunta inicial. “¿Para qué enseñamos matemática?”
ACTIVIDAD:
De estos siete objetivos,
algunos se refieren especialmente al dominio cognoscitivo y otros al afectivo.
¿Podría discriminarlos?
De
los siete objetivos recientemente explicitados el N°4, 6 y 7 se refieren a
objetivos afectivos y los demás son objetivos cognoscitivos, es decir, el N°1, 2,
3 y 5.
Dimensión afectiva:
El modo como la gente reacciona
emocionalmente, su habilidad para sentir el dolor o la alegría de otro ser
viviente. Los objetivos afectivos apuntan típicamente a la conciencia y
crecimiento en actitud, emoción y sentimientos.
Hay cinco
niveles en el dominio afectivo. Mencionando los procesos de orden inferiores a
los superiores, son:
Recepción - Respuesta -Valoración
- Organización -Caracterización.
Es
importante tener en cuenta que si el estudiante no es motivado, el interés por
aprender es muy bajo.
Dimensión cognoscitiva:
Es la habilidad para pensar sobre los
objetos de estudio. Los objetivos del dominio cognitivo giran en torno del
conocimiento y la comprensión de cualquier tema dado.
Hay seis niveles en la taxonomía propuesta por Benjamín
Bloom y colaboradores. En orden ascendente son los siguientes:
Conocimiento-
Comprensión- Aplicación- Análisis- Síntesis- Evaluacion.
Dimensión
Psicomotor:
Los objetivos del dominio psicomotor generalmente apuntan en el cambio
desarrollado en la conducta o habilidades.
Comprende los siguientes niveles: - Percepción - Disposición
- Mecanismo - Respuesta compleja - Adaptación – Creación.
esta claro lorena lo que expresas pero también necesito que lo escribas en las clases virtuales en la sección del foro donde también realizo la misma pregunta.
ResponderEliminarya lo subi en el foro profe..!!!
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